Querido diario. Ni siquiera sé por qué demonios estoy haciendo esto.
En éstos momentos debería estar fuera de casa con mis amigas buscando cualquier indicio de diversión, pero gracias a mi madre no puedo ni salir de mi habitación.
Mi madre y mis hermanas piensan que ya estoy loca, sólo por la música que escucho y porque me he acostumbrado a pensar en voz alta, eso les hace pensar que hablo sola, que ya estoy completamente loca. Pero no es así. Nada de eso es cierto. Yo me siento muy bien y feliz. Eso creo. La razón por la cual escribiré en ésta libreta será porque el médico me lo pidió. ¿Pueden creerlo? Mi madre ha llegado demasiado lejos, tanto que me llevó con un doctor psiquiatra. No estoy loca. Pero bueno.
Para demostrarlo tendré que escribir en ésta libreta que me obsequió aquél doctor. Fue impresionante ya que era apuesto y amable.
Hoy por la mañana me desperté con un fuerte dolor de cabeza, la gran fiesta de anoche me había dejado sin baterías para más. Mi madre llegó muy molesta a mi cuarto y me sacó a fuerzas, no quería salir de casa, ni siquiera sin un baño que me refrescara un poco. Odie en ese momento a mi mamá. Me subió al carro a creces sin decirme a donde iríamos.
Me molesté al ver que llegábamos a un centro de salud, yo no estaba enferma, si me veía mal era por la cruda. Al entrar a la sala mi madre sacó una ficha para mí. Quería correr pero en la entrada había policías vigilando.
Al entrar con el doctor me puse un tanto nerviosa, ¿Qué diría el doctor de mí? No puede comprobar que una chica de 17 años de edad está loca. Yo no. El doctor comenzaba con las preguntas que supuestamente yo debería responder, pero mi madre era quien respondía tan mal que me hacía quedar en vergüenza.
El doctor lo notó y optó por sacar a mi madre del consultorio, eso me alivió tanto que por dentro le agradecía con una gran sonrisa al doctor. Todo al principio era tan sencillo: ¿Qué edad tienes? ¿Cuándo naciste? ¿Dónde vives? ¿Tengo amigos? ¿Me respetan? ¿Qué es lo que me gusta? Hasta que llegó al punto más importante: ¿Estudias? No sabía qué responder, no estudio desde la preparatoria.
Eso se lo tuve que decir, puesto que era la verdad y yo no acostumbraba a mentir. Él se sorprendió mucho al escuchar todo lo que le decía, que no estudiaba por problemas con mis compañeros, que me metía en muchos pleitos y que mi madre decidió sacarme de la preparatoria. Ella decía que conmigo solo tiraba el dinero a la basura.
En eso tenía razón, tenía la oportunidad y no la aproveché. Eso fue algo que me puso a pensar mucho y que me hiso extrañar la preparatoria.
Al salir iba algo enfadada con mi mamá, era increíble cómo es que ella tomaba decisiones por mí.
Subí a mi cuarto y me quedé completamente dormida durante 5 horas, y hasta apenas que desperté te vi y comencé a inspeccionarte. En realidad para ser una simple libreta me agradas demasiado. Serás mi amiga y mi confidente. La única en quien confiaré mis más íntimos secretos, parte de ser a petición del doctor.
Querido diario, te demostraré que soy diferente, que no soy lo que la gente piensa. Porque no todo es como lo pintan.
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